Procesando...

Simón, el perro sonriente (2002-20013)

Muchos de ustedes ya conocen su historia completa. Otros solo los últimos acontecimientos de su vida. Sin embargo, me permito compartirles este breve homenaje de su vida.

Simón perteneció a una camada de cachorros donde todos trataban de imponerse unos sobre los otros. Pertenecían a una gran amistad de la familia, y debido a su poco éxito en su venta, decidieron empezar a regalarlos. Fue entonces que tuvimos la dicha de tenerlo como un compañero extra en nuestra vida. Menciono extra, pues ya contábamos con otros dos perros y una gatita.

Al llegar a su nueva camada, trató de imponerse sobre los demás. Sin embargo, lo limitamos y le dimos un lugar preferente a los dos perros que ya teníamos (decisión que ahora, sabemos que fue errónea, sin embargo, nunca con malas intenciones hacia esa bella criatura). Esta decisión hizo que Simón adoptara un carácter pasivo, poco protector, y debo decir que hasta miedoso. Sin embargo, siempre fue feliz.

Durante su vida, fue adquiriendo nuevos apodos, como el arrimado (pues nunca fue el perro líder), el zapato (chiste local, basado en que tenía la misma inteligencia que un zapato), el sangrón, entre muchos otros.

Sin embargo, de todos los apodos que tenía, con el que más se identificaba, era con el del perro sonriente. A pesar de ser un perro alegre, este apodo nunca se basó por su actitud, sino por su expresión. Al respirar por el hocico (cuestión que hacía muy seguido, pues siempre fue súper caluroso) su hocico se hacía en forma de una sonrisa, una sonrisa tan marcada que siempre nos contagiaba de su buen humor.

Probablemente no haya sido un perro perfecto (ningún perro lo es), no protegía, y era súper nervioso (siempre que había cuetes, se espantaba más de lo que un perro normal se espantaba). Además, era muy necio, todo tenía que ser a su manera. Aun así, fue un buen compañero, y un excelente perro.

Fue un perro muy entendido, incluso pudo ser un gran líder. Cuando lo sacábamos a caminar, siempre fue sin correa. Entendía perfectamente lo que eran banquetas, y el peligro que representaba bajarse de ellas. Incluso, nunca se alejaba de ti, siempre te esperaba. Muy niñero, uno de los perros más niñeros que he visto, además de contar con un carisma, tan grande que todos se detenían a acariciarlo, o solamente lo veían y lo chuleaban.

Sin embargo, ningunas de las características mencionadas anteriormente era su principal característica. Fue un perro que sabía perfectamente el significado de la palabra AMOR. Ofrecía y demandaba un cariño enorme. Siempre buscaba tu compañía, y siempre quería estar a tu lado. Tanto era el amor que podía dar, que te acababa hartando.

Cuando Coco (un labrador que fue su mejor amigo durante 7 años de su vida) se murió, se la pasó 2 meses buscándolo. Incluso, por muy increíble que pueda parecer, siempre que llegábamos a la casa, él se asomaba al coche para ver si regresaba.

Siempre fue un perro sano, incluso salíamos a correr 30 minutos, y hacía caminatas de una hora y media. Sin embargo, nunca nos imaginamos que fuera a sacar plásticos de la basura y comérselos. Esto ocasionó que le obstruyera la boca del estómago, causándole una pérdida de peso impresionante.

Hicimos lo posible por salvarlo. Lo operamos, y salió con éxito de la operación. El siguiente paso era engordarlo. Sin embargo, mes y medio después, no engordaba, seguía hecho un esqueleto. Sus piernas traseras empezaron a fallarle. Decidimos llevarlo de vuelta al doctor.

Simón contaba con un panorama poco favorable. Su corazón ya no bombeaba a la perfección. Sus pulmones hacían ruido, incluso con líquido retenido. Su estómago se contraía. Tenía arterias en mal estado. Tenía retención de líquidos en el pecho.

Por supuesto que él quería vivir. A quién no le gusta disfrutar de la vida. Sin embargo, su cuerpo ya no le estaba respondiendo. Tomamos una decisión en familia difícil, pero en nuestro punto de vista, acertado, darle una muerte digna. Murió con toda su familia, acariciándolo, y agradeciéndole todo ese enorme cariño que nos tuvo.

MALDITO EL MOMENTO EN QUE LE DEJAMOS LA BASURA A SU ALCANCE. Si no fuera por eso, seguramente lo tendríamos dándole lata a la vida.

Aun perro no le importa si eres rico o pobre, si tienes casa grande, ni si tienes el mejor coche del mundo, y mucho menos si eres guapo o feo. DALE TU CORAZÓN, Y ÉL TE DEVOLVERÁ EL SUYO.

GRACIAS SIMÓN, GRACIAS POR TODO TU AMOR, COMPAÑÍA Y APOYO QUE NOS BRINDASTE. Para muchos, solo es un perro. Para mí, era un miembro de mi familia. FUE UN PLACER DE TENERTE EN MI VIDA DURANTE 10 LARGOS AÑOS.

DESCANSA EN PAZ.