Procesando...

Mi historia en el Urban Mushing: Verónica y Raúl



Debo confesar algo, soy adicta a la adrenalina y aunque muchos dicen que ya le paré pues simplemente no puedo. Tengo 43 años, me llamo Vero y mi esposo es Raúl, tenemos 2 boxers como perrhijos y era algo urgente y necesario buscar un "qué hacer" para bajarles la pila a mis fieras.

Todo empezó hace 5 años leyendo mucho de los perros de tiro. Buscando ese "que hacer" encontré o nos topamos en la ciclovía de constituyentes un domingo a Raúl Esquivel, con sus 6 huskies jalándolo en su bici y me dije: ¡Me cae que el universo es grande!

Aceleré lo más que pude con mi perrita a un lado y le grite "oye ¿enseñas urban mushing?" su cara fue de sorpresa pues ni estaba tan formado el grupo y ni existía la difusión del deporte en México sólo estaban Gabo, Raúl, Armando, Luis Enrique y unos cuantos más, pero como yo había leído y buscado tanto cómo enseñar a Kahla a hacer eso pues sabía de que hablaba, y de repente me dijo sígueme, paramos y me explicó que estaban formando el grupo y que se reunían en Plaza Bugambilias a entrenar, y así empezamos, sólo éramos unos cuantos, muy pocos a veces.

Kahla aprendió muy rápido a tirar, corría como alma que llevaba el diablo, y Raver aún no nacía, pero a ella le sirvió tanto y le gustaba muchísimo salir a correr. Un poco después tuvimos que parar pues se embarazó y tuvimos 12 hermosos cachorrines, de los cuales nos quedamos a Raver, un macho muy juguetón. En cuanto se pudo volver a los entrenamientos Kahla era la más feliz, y Raver no tardó mucho tiempo en tener edad y fuerza para aprender y lo hizo de maravilla.

Una vez los coloqué a los dos juntos a tirar de mi bici, mi esposo tenía un velocímetro integrado en la bici medimos 40 km/hr. Fue increíble la adrenalina, poco después los pusimos en un sled team junto con Luger,Workan, Dakota y otros más jaja fue todo un relajo ese día.

Gracias a Dios, les enseñamos a mushear, un día nos fuimos a la sierra gorda a explorar cascadas, y llegamos a una que se llama Maravillas….Bueno si es una maravilla de cascada pero está como a 2 o 3 km de bajada con una pendiente muy pronunciada; dicen las abuelas "de bajada hasta las calabazas ruedan" ¿pero de subida?... ni el chapulín colorado podía ayudarme, yo no sabía que tenía anemia crónica fuerte y literal yo no podía subir y se estaba haciendo tarde, tardamos poco más de una hora en llegar a la cascada y nos tomó casi 2.5 subir, al no poder más decidí amarrarme a mis perrhijos en modo canicross y lo único que dije fue MUSH y me ayudaron a subir con más del 50% del esfuerzo, fue maravillosa su paciencia, su fuerza y sabían que hacer exactamente. De no ser por ellos no sé cuánto tiempo más nos hubiera tomado llegar a la cima.

Es un deporte extremo, nos hemos caído, lastimado, reído hasta que la panza no puede más, hemos salido de campamento, de hiking, a comer. Hemos hecho tan buenos amigos en esto… por desgracia, la vida, la salud y el trabajo nos han hecho alejarnos del grupo de entrenamiento, pero nunca hemos dejado el mushing, seguimos en esto y seguimos con los buenos amigos que hicimos. Ha sido y es todo un placer pertenecer al equipo de Urban Mushing Qro.

¡¡Gracias Amigos!!