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Selección del perro de terapia

Un perro de terapia es "un perro específicamente seleccionado, educado y adiestrado para desempeñar una función en el ámbito de las intervenciones asistidas con animales".

Debemos tener claro para que elegimos al perro, tener conocimientos de entrenamiento canino y formación en las intervenciones asistidas (terapia, educación y actividades asistidas con perros).

Es importante que tengamos en cuenta algunos factores para una buena selección: conocer a los padres, la gestación y la crianza, la estimulación temprana y socialización, las experiencias que ha vivido nuestro perro y la educación y entrenamiento que ha recibido.

Al igual que cuando seleccionamos un perro para ser nuestro compañero de vida debemos tomar en cuenta factores como la compatibilidad física y psicológica con el guía (fuerza, tamaño, nivel de actividad por ejemplo si somos deportistas y queremos hacer ejercicio en compañía de nuestro perro o si somos personas tranquilas y elegimos un perro de actividad elevada podríamos tener problemas en la convivencia), la edad del perro en función a las actividades y el proyecto de trabajo al que se va a incluir, la ventaja de tener un cachorro es que podemos incidir tempranamente con su entrenamiento y un perro adulto posee patrones conductuales con los que posiblemente tendremos que trabajar sin embargo al haber alcanzado la madurez emocional y sexual su capacidad de aprendizaje súbito aumenta, la raza; es cierto que algunas razas poseen características que los predisponen a ser mejores para determinados trabajos y en terapias asistidas se han utilizado con excelentes resultados el Pastor Alemán, el Labrador, el Golden Retriever y también han sido seleccionadas las razas Border collie, San Bernardo, Schnauzer gigante y perro de agua español, pero la raza no debe ser una limitante, si sabemos aprovechar las características de la raza. Los perros mestizos también son excelentes al estar dotados de diferentes características por las cruzas y tienen menos predisposición a enfermedades hereditarias de las razas puras, es indispensable hacer una evaluación del estado de salud de los perros, el sexo es un factor a considerar por ejemplo cuando tenemos hembras y pasaran por su celo es recomendable que se realice la esterilización cuando alcance la madurez sexual adecuada y el veterinario nos lo indique, las características más importantes para la selección son las temperamentales.

Existen algunos test que podemos utilizar , pero no son determinantes para elegir a un perro de terapia por eso es indispensable que tengamos conocimientos en adiestramiento canino y en intervenciones asistidas para saber qué es lo que requerimos en un perro que será nuestro compañero de trabajo. Algunos de estos test nos ayudan para evaluar el temperamento de los cachorros, que es la manera de comportarse y reaccionar característica de un individuo específico y que es el resultado de su potencial genético, esperamos que el resultado sea un perro: firme, equilibrado, tranquilo, seguro y con alto nivel de motivación; otro test que nos es útil es que evalúa la sensibilidad, es decir la receptividad a los estímulos mentales, corporales, auditivos, visuales y olfativos.

Algunos de los rasgos conductuales que también debemos analizar son: su capacidad de respuesta, deseos de agradar en su interacción y colaboración con el hombre, el grado de interés con que responde, su capacidad para resolver y solucionar problemas o situaciones nuevas, la persistencia en el desarrollo de una tarea a pesar de los obstáculos que pueda encontrar, su nivel de energía, el equilibrio como respuesta a estímulos, su capacidad de adaptación a cambios del entorno , su deseo de relación es decir el grado de sociabilidad.

Perros grandes, pequeños, negros o de color claro, cachorros o adultos, comprados, regalados o adoptados (aunque a título personal prefiero que sean adoptados), pelo corto o largo cada uno presenta ventajas y desventajas que deben ser analizadas de acuerdo a las necesidades y objetivos del guía así como a las circunstancias en las que vivirá y trabajará.

Los perros de terapia deben poseer las siguientes cualidades: paciente, divertido, cariñoso, juguetón, activo, sociable, educado, inteligente, seguro, resiliente, predecible, dispuesto a aprender y libre de cualquier tipo de agresividad.